|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
|
 |
|
|
Lo primero, sostener bien la cámara
|
Tenemos la cámara con la batería cargada, la fecha actualizada y la tarjeta de memoria instalada; hemos repasado el manual y conocemos la situación de los controles básicos. ¿Podemos salir ya?. Nuevamente pedimos calma, tenemos que tratar un aspecto importante, y del cual va a depender en muchas ocasiones la nitidez de nuestras fotos: la forma de sostener la cámara.
Curiosamente, cuando encontramos falta de nitidez nuestras imágenes (fotos borrosas o movidas), echamos la culpa a la falta de resolución (pocos megapixels), el sistema autofocus que enfoca mal, poca sensibilidad, ruido ... cuando en realidad las vibraciones causadas por coger mal la cámara producen la mayoría de fotos movidas.
La mejor solución es coger bien la cámara con ambas manos, más firmemente cuanto de menos luz ambiente dispongamos. La manía de tomar las fotos con una sola mano (que nos publicitan incluso algunas marcas en sus anuncios) no es conveniente, a menos que tengamos mucha luz o solo dispongamos de una sola mano libre, conociendo el riesgo que conlleva en la calidad de nuestras fotos.
 |
 |
| Así sí, con dos manos |
Así no, una sola mano es riesgo de fotos movidas |
En el caso de las cámaras compactas, lo correcto sería sostener la máquina con una mano en cada lateral; habitualmente, las cámaras incorporan una empuñadura (o una ligera curvatura, como en el caso de la HP R967 de la foto) para la mano derecha que facilita un agarre más cómodo y seguro; el dedo índice sobre el disparador, y el pulgar sobre el control del zoom. Para la mano izquierda, recomendamos una posición en forma de L, con el pulgar bajo la cámara y el índice en el lateral; así conseguimos la máxima ergonomía y estabilidad.
 |
 |
| Así sí, la izquierda bajo el objetivo, así también podemos controlar el zoom |
Así no, nos arriesgamos a que al disparar el peso del objetivo incline la cámara hacia delante |
Con las cámaras réflex y las de zoom largo, la mano derecha en la misma situación, en la empuñadura, mientras que la posición de la izquierda será con la palma bajo el cuerpo de la cámara y los dedos en el objetivo; así podremos controlar además el anillo manual del zoom, en el caso de la cámara disponga de uno. De esta manera evitaremos el clásico problema de las cámaras con un objetivo zoom de gran tamaño, en que al disparar la máquina se inclina hacia delante. En estas cámara, nunca debemos situar la izquierda en el lateral, como se ve en algunas películas o series, en que el ‘experimentado’ periodista coge la cámara de esta guisa, con gran regocijo (y enfado, a veces) de los fotógrafos de verdad. Y mucho menos con una sola mano, debido al peso de estos modelos; foto movida asegurada.
 |
 |
| Trípode |
Control del autodisparador |
Para los casos de iluminación muy pobre y en los que no podamos usar el flash (interiores de iglesias, fotos nocturnas), debemos apoyar la cámara en una superficie estable o usar un trípode. Para que el disparo sea aún más suave y se reduzcan las vibraciones, es recomendable usar el autodisparador de la cámara o, si la máquina tiene la posibilidad, un control remoto.
|
|
|
|
|
|
Volver al índice |
|
|