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El enfoque : fotos siempre nítidas
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Las cámaras digitales incorporan sistemas para realizar el enfoque del sujeto a fotografiar de forma automática (el denominado autofocus); simplemente pulsar el disparador y al cámara lo hace todo. A pesar de la mejora de estos sistemas, tanto en precisión como en velocidad, el enfoque (mejor dicho, el mal enfoque), continua siendo una fuente de fotos borrosas, desenfocadas (valga la redundancia).
Para enfocar correctamente y lograr una foto siempre nítida, es recomendable siempre realizar la fotografía en tres pasos: apretar el disparador hasta la mitad del su recorrido, comprobar en la pantalla LCD (o el visor en caso de las cámaras de zoom largo o réflex) si el enfoque es correcto (habitualmente indicado con un punto verde o con las marcas de enfoque en este mismo color), y solamente a continuación acabar de pulsar el disparador hasta el final. Normalmente, la cámara también nos avisará con un pitido si ha conseguido enfocar (lo cual no quita de que debamos comprobarlo visualmente).
Los casos más comunes en que la cámara no puede enfocar son porque estamos demasiado cerca del sujeto o por falta de luz y/o contraste. En el primer caso, deberemos activar el macro, con lo que la distancia mínima de enfoque se reducirá; por ejemplo, en la HP Photosmart R937, pasa de 50 a 10 centímetros (en el extremo angular). Evidentemente, por debajo de estos 10, nos aparecerá una imagen borrosa y el temido punto rojo de enfoque imposible. Hay que tener en cuenta que la distancia mínima de enfoque casi siempre es menor en el extremo angular que en el tele del zoom. Al terminar de fotografiar de cerca, no debemos olvidar volver al modo de enfoque normal.
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| Con la HP Photosmart R967, máximo acercamiento con enfoque normal (foto izquierda); si pulsamos el botón macro (foto central), podemos acercarnos más y llenar más el encuadre (foto derecha) |
El problema de la falta de luz y/o contraste se produce debido a que habitualmente el sistema autofocus de las compactas se basa en un método de detección del contraste; si el sujeto está poco iluminado evidentemente el contraste será bajo, con lo que el autofocus no detectará, o le costará detectar, un punto de enfoque. En el caso que el sujeto solo tenga un color o si sus tonos están poco contrastados, ocurrirá lo mismo (por ejemplo, probad de enfocar una pared totalmente blanca). Para solucionarlo, muchas cámaras digitales poseen un sistema denominado luz de ayuda al enfoque, que permite iluminar nuestro sujeto, siempre que esté a una distancia razonable; además, en muchas ocasiones incorpora un patrón que crea el necesario contraste (a base de luz-sombra-luz-etc) para hacer más fácil el enfoque.
Otro problema que se presenta es el hecho de que el autofocus enfoque en el sitio equivocado. Normalmente los sistemas autofocus enfocan en el centro de la imagen pero, ¿y si el sujeto a fotografiar está a un lado de la imagen?. Tendremos el centro que no nos interesa enfocado y nuestro sujeto borroso. La solución que incorporan las cámaras para evitar este desaguisado es aumentar el número de puntos de enfoque o hacer el área de enfoque más ancha.
De todas formas, la mejor manera de que resulte nítida la parte de la foto que queramos, es seleccionar manualmente el punto de enfoque. Una forma sencilla es la siguiente: elegimos el punto de enfoque central, enfocamos con el nuestro sujeto elegido pulsando hasta la mitad el disparador (esta operación se denomina bloqueo de enfoque), y sin dejar de pulsarlo, reencuadramos la imagen a nuestro gusto y acabamos de pulsar el disparador hasta el final.
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| De izquierda a derecha: el punto central no puede enfocar el cielo; enfocamos el sujeto bloqueando el enfoque central; finalmente, reencuadramos y disparamos |
Otra opción es el enfoque manual; en la mayoría de cámaras digitales compactas, si es posible, se realiza mediante botones y una escala en la pantalla LCD, un sistema poco práctico y preciso. En el caso de modelos más avanzados, como mega zooms de gama alta o réflex digitales, disponemos de un anillo de enfoque manual en el objetivo, y al girarlos podemos ver el efecto en el visor. De todas maneras, con los modernos sistemas autofocus, cada vez es más innecesario el cambio a manual.
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