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Exterior
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La cámara está realizada, tanto en su interior como en su exterior, en metal, y sus dimensiones y peso son superiores a los de otras réflex 100% aficionado como las Canon 400D o la Nikon D50; sus acabados y materiales son de primera calidad.
En el frontal tenemos dominando el centro, el objetivo intercambiable, flanqueado a la izquierda por el led de aviso del disparador y la empuñadura. En la parte superior, encontramos a la derecha, entre varios controles, una pantalla LCD monocroma que nos da información sobre los parámetros de funcionamiento de la cámara (diafragma, velocidad, modo de exposición, batería, foots restantes, etc), en el centro, la zapata para flashes externos y el flash pop-up, y a la izquierda el dial de modos.
En la parte trasera, tenemos en el centro-izquierda el visor óptico y la LCD de 2,5 pulgadas; a su derecha, un joystick y una rueda de ajustes, y a la izquierda diversos botones de control. En el lateral izquierdo, una tapa de goma que protege los conectores. En el lateral derecho, el compratimiento para la tarjeta de memoria Compact Flash. En la parte inferior, por último, el alojamiento para la batería y la rosca para trípode, justo en el eje del objetivo.
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Manejo
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La Canon EOS 30D es un ejemplo 'de libro' de una réflex clásica con visor de pentaprisma; gracias a su peso, su buen agarre y su excelente equilibrio, incluso con lentes largas, nos asegura una seguridad y confianza de uso muy grandes. Los controles están muy a mano, destacando el sistema doble de rueda en empuñadura/rueda en parte trasera para los diversos ajustes.
Nada que objetar tampoco a su sistema de menús, muy ordenado y 'vertical' con pestañas divisoras de los temas.
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Esta prueba ha sido realizada según el estándar DIWA |
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