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La Fujfilm Finepix S5 Pro es una cámara réflex digital orientada a
los aficionados avanzados o profesionales que continua la saga de modelos
réflex de Fujifilm, suponiendo una profunda
evolución respecto a su predecesora la S3, tanto a nivel exterior como
interior, aunque el hecho de poseer la misma resolución (12 megapixels) y montura (Nikon F)
pueda llevarnos a error; no nos engañemos, el salto (a mejor) es
espectacular.
El cuerpo, basado ahora sobre la Nikon D200, ofrece un alto nivel de robustez y
fiabilidad, estando sellado a las inclemencias exteriores (lluvia, humedad,
suciedad) y con una fabricación en aleación de magnesio. Su ergonomía y
manejo general nos recuerdan a los de una cámara réflex digital Nikon clásica, y se puede mejorar con la empuñadura
vertical opcional. La montura es, como es habitual en la marca, compatible
con las ópticas Nikon F (las fotos de prueba se
realizaron con un objetivo Nikkor AF-S DX 18-70 mm
f3.5-4.5G IF ED). El sistema de flash también es compatible con las unidades Nikon Speedlight con modo
i-TTL, aunque disponemos asimismo de un conector sincro
para flashes de estudio.
La gran diferencia de la S5 respecto al
resto de réflex digitales del mercado es el sensor. Fujifilm
utiliza su exclusivo Super CCD con tecnología de
pixel dual, con seis millones de pixels ‘grandes’
denominados de tipo S y seis millones de secundarios más reducidos de tipo R,
que ayudan a mejorar el rango dinámico y la gama tonal, con un nivel de ruido
muy controlado. El resultado no es, a nivel de resolución, realmente los 12 megapixels anunciados, pero la mejora mencionada es
visible, tanto en rango dinámico como en nivel de ruido en niveles de ISO
alta, lo cual explica la popularidad de esta serie entre los fotógrafos
sociales. Algunos problemas de la S3, como la velocidad de disparo en ráfaga
o el autofocus, se han solucionado (se llega a 3 fps
y el AF es de 11 puntos y muy flexible), lo que añadido a otras mejoras, como
los nuevos modos de simulación de película o la grabación simultanea en RAW y
JPG, harán que mantenga dicha popularidad.
El visor óptico es otro punto destacable
que hará las delicias de los fotógrafos tradicionales de cámaras réflex,
gracias a su tamaño y luminosidad; la LCD de 2,5 pulgadas posee una buena
legibilidad, excepto en situaciones de luz solar extrema. La cámara se
alimenta con una batería de litio ion inteligente, con una autonomía
correcta, que se puede ampliar si usamos la empuñadura opcional. El sistema
de almacenamiento es mediante las ampliamente difundidas tarjetas de memoria
Compact Flash, con lo que no tendremos problemas de disponibilidad de la
capacidad de almacenamiento y velocidad que más se adapten a nuestras
necesidades.
En lo que respecta a calidad de imagen,
repetimos lo indicado anteriormente: una resolución que se encuentra a
caballo entre los 6 y los 12 megapixels, pero que
es mucho más que suficiente para grandes ampliaciones, gracias a su amplio
rango dinámico, que permite una gama tonal sobresaliente, y su bajo nivel de
ruido, incluso en niveles de ISO alto como 1600 o incluso 3200. Además, posee
una excelente reproducción del color, que se puede personalizar con su
sistema de simulación de películas, aunque el balance de blancos automático tiene
algún problema con algunas fuentes de luz artificial. Para una información
detallada en este aspecto, visitad las pruebas completas realizadas con el software DxO por el equipo de DIWA Labs.
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