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Es evidente que nos
encontramos ante una de las cámaras con un diseño más atractivo de las que se
encuentran actualmente en el mercado; atractivo y original, algo que se
agradece en los tiempos de uniformidad que vivimos. La calidad del acabado
metalizado y la belleza de los colores de que disponemos aumentan el interés
en este aspecto. Como todos los modelos mju digitales, el cuerpo de la cámara
es resistente a las inclemencias del tiempo (no sumergible, ojo).
Con esto no queremos decir
que la cámara es solo una cara bonita: sus cuatro megapixels de resolución
nos permiten realizar copias en papel de calidad en tamaños bastante más allá
del 10x15 clásico, incluso más grandes que DIN A4.
El funcionamiento de la
Olympus es extremadamente sencillo, con un modo totalmente automático
complementado por diversos programas específicos (retrato, paisaje) a los que
se accede de forma gráfica.
La cámara incorpora un
zoom óptico 2x, que al desconectar la máquina se repliega totalmente en el
cuerpo de la misma; la verdad es que hubiéramos preferido un zoom algo más
largo. Posee además un pequeño flash integrado con modo reducción ojos rojos;
su sistema de almacenamiento de videos y fotos es mediante tarjetas de tipo
xD-Picture y la conectividad está asegurada con conexiones USB y para TV.
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