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La Ricoh Caplio GX100 es una cámara compacta, pero lejos del
concepto de modelo de consumo masivo que no ofrece nada destacado o
diferente. En este caso, un objetivo zoom de primera clase con un extremo
angular único de 24 mm, un manejo y aspecto clásicos que encantará a los
entusiastas de la fotografía y unas excelentes prestaciones y posibilidades
de control creativo la hacen brillar entre la masa de compactas ‘todo
automático’ con zoom 3 o 4x. Podríamos encuadrarla en el pequeño grupo de
cámaras que los usuarios de réflex o profesionales no tendrán manías de
llevar en el bolsillo el día que deseen ser más discretos o cuando no quieran
cargar con todo el peso del equipo, sin renunciar a disfrutar de la
fotografía, jugando con la exposición, el balance de blancos, grabando las fotos
en RAW para su posterior personalización ...
El punto más destacado, a mi entender, de
la GX100 es su fantástico objetivo zoom, con un extremo realmente gran
angular (24 mm, el mayor en una compacta a la venta en la fecha de publicar
esta prueba), con un rendimiento excelente en macro y la posibilidad de
añadir una lente angular opcional con la que llegaremos a nada menos que 19
mm, una focal excelente para ‘jugar’ y crear imágenes realmente diferentes.
La estabilización de imagen da aún más juego a esta óptica. Otra opción atractiva
es su visor electrónico externo opcional, que además es móvil. Su pantalla
LCD de 2,5 pulgadas, alta resolución y amplio ángulo de visión, es realmente
excelente (excepto, como es habitual, a pleno sol), y nos ofrece una cantidad
importante de información.
Otros puntos positivos son la autonomía de
su batería de litio, con la posibilidad de usar unas pilas AAA estándar para una
urgencia, y el uso de las ampliamente difundidas tarjetas de memoria SD, así
como las nuevas SDHC de alta capacidad (4 GB o más).
Como puntos negativos, el extremo tele del
zoom, poco luminoso (f4.4) y algo corto, sin posibilidad además de incorporar
un convertidor tele; asimismo, la falta de un sistema de flash dedicado (la
zapata no posee ningún tipo de conexiones) le resta versatilidad. Aunque no
sea una cámara específica para fotografía de alta velocidad, el proceso y
grabación de los archivos en RAW es en mi opinión demasiado lento.
En el apartado de calidad de imagen, destacar el
excelente trabajo en general logrado por el conjunto del sensor de diez megapixeles junto con el objetivo zoom; este logra unos
resultados muy buenos incluso en el delicado extremo angular o en macro. Podemos
lograr con la GX100 ampliaciones a gran tamaño, como 30x40 cms sin problemas, mejor evidentemente si trabajamos en
formato RAW para personalizar y controlar aún más el resultado. Los colores
son algo más saturados que en su hermana la GR Digital, pero podemos
personalizar este ajuste a nuestro gusto (en este caso, algo menos saturados).
La cruz en este aspecto es el nivel de ruido digital, problema habitual en
las cámaras compactas con sensores de pequeño tamaño; éste es muy bueno en
las sensibilidades bajas y medias, hasta 200 ISO, correcto a 400 ISO y pero
muy visible en los ajustes extremos de 800 y 1600 ISO, y la reducción de
ruido, demasiado agresiva, no soluciona el problema, sino que hace perder los
detalles, por lo que solo podemos recomendar estos ajustes en caso de
emergencia.
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