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Exterior
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La Ricoh R5 posee un cuerpo metálico con un acabado excelente, con un frontal en color plata y la parte trasera en negro. Al desconectarla, el objetivo se repliega completamente en el interior del cuerpo, lo cual, unido a sus reducidas dimensiones, la hacen muy práctica para llevar siempre con nosotros, sea en el bolsillo o en un pequeño estuche. En el frontal también encontramos el pequeño flash integrado. La parte superior es un ejemplo de minimalismo: solamente el disparador y el interruptor general.
En la parte trasera, la pantalla LCD de 2,5 pulgadas, completamente situada a la izquierda, una columna de botones, el navegador de cuatro direcciones y un selector de modo de trabajo. En el lateral derecho, el ojal para la correa de muñeca y los conectores AV out (salida de TV) y USB. En la parte inferior de la cámara, el compartimiento combinado para la tarjeta de memoria y la batería y la rosca para el trípode, en plástico y algo desplazada a la derecha.
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Manejo
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El manejo de la cámara es realmente sencillo, con pocos y ordenados controles y botones. El control principal de modos nos permite acceder directamente a foto, modos scene especiales o video. Además, disponemos de botones de acceso directo al modo revisión y diversas funciones de la cámara, así como un práctico botón Adj (ajustes) para modificar algunos parámetros de funcionamiento de la cámara, como la sensibilidad ISO o la compensación de exposición.
Los menús, en castellano, son amplios y claros. Como únicas lagunas en el aspecto de la ergonomía, debemos mencionar un control del zoom algo pequeño para personas con dedos grandes y el hecho de que el botón disparador y el interruptor estén demasiado cerca, lo que aumenta el riesgo de pulsar este accidentalmente.
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Esta prueba ha sido realizada según el estándar DIWA |
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